Cómo armamos tu despensa, paso a paso
Desde la primera consulta hasta el pedido que llega a tu cocina, cada etapa está pensada para que sepas qué comprás, de dónde viene y cómo conservarlo. Sin vueltas ni intermediarios que nadie ve.
Paso 1
Contanos qué cocinás en casa
Todo empieza con una conversación simple: cuántas personas comen, si hay desayunos apurados, meriendas escolares o rondas de tereré. Con eso armamos una lista base y descartamos lo que no vas a usar. Si ya tenés una rutina de compra mensual, la revisamos juntos.
Paso 2
Elegimos productos y formatos
Avena arrollada, chía, maní salado, almendras, granola de lote pequeño o blends de hierbas para el mate. Cada ficha indica origen, ingredientes y modo de conservación. Los envases kraft resellables se eligen según el ritmo de consumo: no es lo mismo una familia de cuatro que alguien que cocina solo para sí.
Paso 3
Ajustamos cantidades y packs
Si recibís visitas seguido, conviene un pack por ocasión con frutos secos y conservas vegetales. Si la compra es para todo el mes, priorizamos formatos que rinden en la despensa. Ahí definimos qué va en frasco, qué en bolsa y qué conviene reponer cada quince días.
Paso 4
Preparamos y etiquetamos el pedido
Armamos todo en tandas pequeñas, revisando que cada envase quede cerrado y rotulado con su fecha. Las mezclas de hierbas se cortan gruesas para que suelten aroma sin amargar. Antes de despachar, verificamos que la lista coincida con lo conversado.
Paso 5
Recibís y ordenás la cocina
El pedido llega con sugerencias de uso y recetas simples para la semana: ideas de desayuno, meriendas sin azúcar añadido y cómo incorporar semillas a guisos o ensaladas. Si algo no encaja con tu rutina, lo ajustamos en la próxima compra.
¿Querés ver el catálogo completo antes de empezar? Revisá nuestras soluciones por tipo de despensa o escribinos desde la página de contacto y armamos la lista juntos.